jueves, 26 de diciembre de 2019

El último loco del pueblo


Foto tomada por Nestor Morales.

Taca taca taca. Así se viene a mi memoria aquel hombre que todos en Caldas conocimos, el loco de Mazo.

Su figura inconfundible, su voz que retumbaba por el parque, la 49 o donde fuera que pasara, su palo de palo que emulaba una escopeta o su lazo para arrastrar tarros y latas, son tan solo pequeñas cosas que siempre recordaremos de Mazo.

De su historia realmente se poco, salvo que es hijo de Mazito, aquel señor de baja estatura que por años fue el encargado de encender y apagar las luces del alumbrado público del pueblo. También sé que pudo haber estudiado, ya que recuerdo a alguien en un momento de mi vida decir que había sido su compañero en el Jomaber.

Lo que sí sé, y de lo que realmente estoy seguro, es que con su muerte el municipio ya no tiene un loco oficial.

También estoy completamente seguro de que Mazo no era solo el loco del pueblo, sino que era un gran personaje. Tanto así que hace tan solo unos 3 o 4 años se creó un grupo de Facebook en plenas elecciones y el gran candidato era Mazo. Claro, no fue una candidatura oficial, pero si tuvo tanto eco que cientos o miles de personas fuimos las que lo seguimos, así fuera solo para tomarnos con un poco de humor ésta loca idea.


Muchos le tenían  miedo, pero aunque gritaba o los amenazara con su escopeta de palo, nunca supe que le hiciera daño a nadie. Sin embargo, el daño se lo hicieron a él, pues su muerte fue gracias a un gran irresponsable que lo atropello en su carro y se dio a la fuga. ¡Un gran cobarde!


Propongo entonces un brindis por Mazo, por ese último loco del pueblo. Salud por esa persona que se paraba en la entrada de bares y discotecas de la 49 a tomarse los poquitos de cerveza que dejaban en las botellas, por ese hombre que aunque nunca me dijo ni una sola palabra, su muerte fue un “masazo” para la historia de nuestro a veces querido pueblo.



El último loco del pueblo